jueves, 18 de marzo de 2010

HACER LA DIFERENCIA



El distraído tropezó con ella.

El violento la utilizó como proyectil.

El emprendedor construyó con ella.

El campesino, cansado, la utilizó de asiento.

Para los niños fue un juguete.

Drummond la poetizó.

David mató la Goliat.

Y Miguel Ángel le sacó la más bella escultura.

En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra,
sino en el hombre.

No existe piedra en tu camino que no puedas aprovechar
para tu propio crecimiento.

miércoles, 20 de enero de 2010

TIPS PARA ENTENDERNOS MEJOR


A continuación trataré de enumerar algunos consejos para hacer más llevadera la convivencia de ambos géneros en este santo planeta. Seguramente que algunas podrán sumar cantidad innumerable de ejemplos, desde ya, bienvenidas! De todas maneras, más adelante compartiremos una continuación. Espero que lo disfruten.

. Jamás nos crean cuando nos dirigimos a sus amigos con insultos, pero “afectuosamente”

. En una noche perfecta no pueden faltar… velas

. El mimo perfecto es el roce de los labios en la mejilla

. Odiamos cuando sus amigos vienen a casa, ensucian todo, y la casa queda hecha un desastre

. No lo intenten, nunca vamos a creerles cuando nos dicen: “Intenté llamarte todo el día…”

. Es agradable que se lleven bien con nuestras amigas… pero no para tratar de sacarles información acerca de lo que hicimos o no

. En el fondo, todas, pero todas las mujeres queremos un hombre que nos cuide y nos proteja

. Si hay algo que rompa por completo el clima amoroso es el televisor prendido con algún programa de fondo

. Nos encantan las sorpresas, pero sólo cuando son para agasajarnos

. Si nos regalan algo, demuestren al menos haber pensado en ello…

. Las flores son lindas…pero no siempre son el presente ideal

. Hemos aprendido a convivir con la tecnología, nos adaptamos a las consolas de juegos y algunas hasta hemos aprendido a manejarlas… pero sepan que, a veces, los hombres jugando y dominados por la competencia se convierten en una postal patética

Y la lista sigue….

lunes, 28 de diciembre de 2009

TIEMPO: PRESENTE


La tarde era soñada... pocas nubes, no mucho calor, y el río estaba calmo. A esa altura el motor estaba apagado y sólo se escuchaba el agua contra el casco del velero. Las velas tensas por el viento parecían aún más blancas por el reflejo del sol en el agua. Atrás quedó la costa con sus ruidos urbanos.

Ella gira su cabeza y ahí estaba él, erguido, atento a cada detalle, como es su costumbre. No habla, sólo observa y supervisa que todo esté como corresponde. Ella lo mira en silencio…

Allí estaban, en su primera travesía juntos. A pesar de no haberlo comentado, ella llegó a ese momento con muchas expectativas, y no le había sido sencillo organizar su rutina para poder estar junto a él por esos pocos días. Había decidido que se merecía disfrutar de esa oportunidad, lejos de todo y de todos, el año estaba finalizando y había sido muy duro, pero ya estaba acostumbrada... no era el primero y sabía que tampoco sería el último.

La diferencia era que hasta el momento, y a pesar de todo, los saldos eran positivos. ¡Qué bueno! Eso realmente se sentía bien.

Y ese hombre... cómo lo hacía enojar con sus berrinches! Pero aprendió a quererlo tal cual era... eso la hizo sonreír en silencio y con cierto aire cómplice. Al llegar cada fin de semana ella disfrutaba cada instante. Tal vez no era demasiado demostrativo, pero algún gesto siempre le recordaba que la quería, con eso era suficiente.

En algunas horas ya verían la costa y estarían ocupados acomodando todo, cambiándose y preparando una comida distendida. De repente, él le pide que le alcance algo y eso la trae una vez más a esa mágica postal. Cuando pasa a su lado ella aprovecha para besar suavemente su hombro, como si nada, al descuido.

Nadie puede aventurar qué será de ellos en el futuro... tampoco importaba… ella aprendió muchas cosas junto a él, y una, es que lo más importante es el presente.