lunes, 28 de diciembre de 2009

TIEMPO: PRESENTE


La tarde era soñada... pocas nubes, no mucho calor, y el río estaba calmo. A esa altura el motor estaba apagado y sólo se escuchaba el agua contra el casco del velero. Las velas tensas por el viento parecían aún más blancas por el reflejo del sol en el agua. Atrás quedó la costa con sus ruidos urbanos.

Ella gira su cabeza y ahí estaba él, erguido, atento a cada detalle, como es su costumbre. No habla, sólo observa y supervisa que todo esté como corresponde. Ella lo mira en silencio…

Allí estaban, en su primera travesía juntos. A pesar de no haberlo comentado, ella llegó a ese momento con muchas expectativas, y no le había sido sencillo organizar su rutina para poder estar junto a él por esos pocos días. Había decidido que se merecía disfrutar de esa oportunidad, lejos de todo y de todos, el año estaba finalizando y había sido muy duro, pero ya estaba acostumbrada... no era el primero y sabía que tampoco sería el último.

La diferencia era que hasta el momento, y a pesar de todo, los saldos eran positivos. ¡Qué bueno! Eso realmente se sentía bien.

Y ese hombre... cómo lo hacía enojar con sus berrinches! Pero aprendió a quererlo tal cual era... eso la hizo sonreír en silencio y con cierto aire cómplice. Al llegar cada fin de semana ella disfrutaba cada instante. Tal vez no era demasiado demostrativo, pero algún gesto siempre le recordaba que la quería, con eso era suficiente.

En algunas horas ya verían la costa y estarían ocupados acomodando todo, cambiándose y preparando una comida distendida. De repente, él le pide que le alcance algo y eso la trae una vez más a esa mágica postal. Cuando pasa a su lado ella aprovecha para besar suavemente su hombro, como si nada, al descuido.

Nadie puede aventurar qué será de ellos en el futuro... tampoco importaba… ella aprendió muchas cosas junto a él, y una, es que lo más importante es el presente.

miércoles, 7 de octubre de 2009

SER RICO ES SER LIBRE



¿Será cierto? Lo dice Robert Kiyosaki. El autor del best seller Padre rico, padre pobre no lo parece y lo disimula muy bien con su elegancia europea y discurso capitalista, pero desde la perspectiva de los ojos argentinos, es un legítimo buscavidas: trabajó como fundraiser de una ONG, vendedor de fotocopiadoras Xerox, inversor inmobiliario, fabricante de accesorios para surfers en Hawai y distribuidor de productos de merchandising de bandas como Pink Floyd, Culture Club y Duran Duran.
El gurú mundial de la autoayuda financiera tiene dos ideas muy básicas: nadie se hace rico con lo que se aprende en la universidad, y si todos los estudiantes tuvieran una mejor educación financiera, tendrían chances de hacer mejores negocios.
Kiyosaki destina parte de sus inversiones a comprar plata, el mineral, porque tiene tres datos: es agotable, hay menos cantidad que de oro, y se utiliza mucho más. Por todo esto, está convencido de que en diez años la onza costará mil dólares, mientras que hoy la consigue a sólo 15.
Para Kiyosaki, una persona rica es aquella que es libre desde el punto de vista financiero y que no tiene que preocuparse por su futuro económico. “en mi caso, me sentí libre cuando cumplí 47 años. A partir de allí, esa libertad y la educación financiera me permitieron incrementar más la fortuna”.

Fuente: Leandro Africano para revista Brando.

ÚNICA









En menos de un año se cumplirán 25 años de haber egresado. Hay toda una movida para enlazarnos y estar en contacto para que entonces las casi 90 mujeres volvamos compartir un espacio.

Con muchas nos conocemos desde los 6 años... compartimos parte de nuestra infacia y adolescencia.

Pero de todas, ella fue sin duda alguien muy especial. No olvidaré el primer día de clases: comienzo de la primaria y nueva en el colegio, no conocía a nadie. Cuando llegó el momento de formar nos encontramos solitas una frente a otra y espontáneamente me dijo: -¿Te querés sentar conmigo?-, me ofreció su mano y durante los próximos 12 años el primer día de clases indefectiblemente nos sentábamos juntas.

Millones de risas compartidas, miradas cómplices, sonrisas, discusiones y peleas por cuestiones tan importantes como para marcar con una regla la mitad del banco. Las primeras salidas, secretos, amores, desamores, encuentros, desencuentros y lágrimas también.

Siempre la defendí, porque conocía ese espíritu inquieto, curioso, rebelde, pícaro, gracioso, pero bueno, siempre bueno en esencia.

Fuimos buenas compañeras y buenas amigas. Fuimos niñas, adolescentes, mujeres y madres.

Nuestras vidas hicieron que estos últimos años no tuviéramos el contacto de aquellos tiempos, pero siempre será un ser entrañable, es parte de mi vida. (me niego a hablar en pasado)

Sé que no estará en la reunión, sé que le hubiera encantado estar, sé que nos hubiéramos divertido mucho en esa ocasión, ella siempre provocaba alguna situación graciosa. Pero Dios la llamó antes y ella acudió.

Te quiero... estás... estarás...

Hoy, 9 de octubre, no voy a llamarte por teléfono, pero sí voy a decirte: ¡FELÍZ CUMPLEAÑOS LAURA! y mi oración será por vos.